Todo comenzó con una simple recogida de firmas.
El hambre en el mundo estaba fuera de control. Los líderes de los gobiernos de los cinco continentes se desplazaron a Roma para una cumbre y para ver qué se podía hacer.
Mientras que los presidentes, primeros ministros y demás líderes deliberaban, se pensó que sus ciudadanos también tenían algo que decir sobre la cuestión. Se puso una petición en Internet para que las cualquier persona en cualquier lugar pudiera firmar. Se calificó la situación del hambre en el mundo como “inaceptable” y se retaba a los políticos para que actuasen.
Después de la cumbre, se estableció y dio publicidad al objetivo de alcanzar un millón de firmantes de la petición para noviembre de 2010. La iniciativa empezó a conocerse como “The 1billionhungry project” (el proyecto “Mil millones de hambrientos”), y se convirtió rápidamente en una campaña mundial con el apoyo de figuras famosas en el mundo del deporte, el arte, el espectáculo, el mundo académico y otros ámbitos. El proyecto obtuvo difusión a través de los medios de comunicación sociales y de una creciente red de asociados, entre ellos las organizaciones sin ánimo de lucro, empresas de comunicación y organismos de Naciones Unidas.
En los países en desarrollo, miles de personas se sumaron a la iniciativa, a menudo firmando el documento en papel. Los campesinos analfabetos hacían fila para que les leyeran la petición y luego “firmar” con su dedo pulgar impregnado en tinta.
El mensaje se dirigía de forma clara a los gobiernos: hagan algo.
El 30 de noviembre, cuando la petición se presentó por vez primera a los representantes de los gobiernos mundiales en una ceremonia en Roma, más de tres millones de personas la habían firmado ya [EN].
Lo que comenzó como una petición se está convirtiendo en un movimiento. Universidades, institutos y escuelas en todo el mundo están abrazando la causa. Nuevos socios y nuevas personalidades ofrecen su ayuda. El debate no cesa en
Facebook y Twitter. La gente organiza actos públicos para “hacer sonar el silbato” contra el hambre y cuelga los videos en YouTube.
¿Objetivos? Una masa crítica de gente que ya no tolera que mil millones de sus semejantes sufran hambre crónica. Organizar mucho jaleo alrededor de este problema. Ejercer presión política para que la situación cambie.
La historia nos ha demostrado una y otra vez que cuando miles de jóvenes luchan con la fuerza suficiente, todo es posible. Incluso acabar con el hambre.




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